Yo no quisiera volver a enamorarme
ni dejar el corazón entre sus lazos
en esos ojos que miran sin mirarme
ni arrullarme en el halago de sus brazos.

Con esos labios que sonríen sin la vida
de ese pelo alborotado en su cabeza
y la pose que realza distinguida
todo el porte que engrandece su belleza.

Más, donde hay amor ya no hay cabeza
ni luz ni armonía que rija el pensamiento
y el corazón se derrumba en su entereza.

Así, pues, dejaré al albedrío mi destino
que como aire huracanado del desierto
quizá me lleve galopando a un desatino
.