Tantas veces te escribo
que ya se pierden lejanas
con el ansia de mis ganas
como si fuera un cautivo.

Sueño despierto tus besos,
sueño tu boca ardiente
acariciando valiente
con dulce amor de embelesos.

Siento tus manos menudas
en el confín de mi cuerpo,
y siento como tu aliento
va disipando mis dudas.

Me aferro ebrio a los recuerdos
que así mi cuerpo sostienen,
y no sé si van o vienen,
si ya son locos o cuerdos.

Apriétame fuerte al pecho
en ese sueño cerrado
y déjame encarcelado
en el cielo de tu lecho.

Déjame dormir este sueño
porque despierto no puedo;
bésame despacio y quedo
que así, quiero ser tu dueño.