Son dulces, amables y sinceros
tus halagos lisonjeros
hacia aquel que ya no existe
y en tus versos conseguiste
con tu pluma y tu papel,
llevar el cielo hasta él.

La pluma que baila y salta
es la esencia que resalta
del corazón sus reflejos;
es la que lleva más lejos
el sentir de nuestra mente.