Si el cielo es grande y piadoso,
que libere al vanidoso
de castigos ejemplares,
por decir que son banales
las obras de los mejores;
líbreme Dios de faroles
que hagan reír a la gente
y haga que yo esté ausente
el día del juicio final,
y aunque que no estaría de mal
un castigo por lo dicho,
pienso también que es capricho
el castigar por tan poco,
pues si el que ofende es un loco.
muy mal se le puede pegar,
así pues, solo cabe esperar
que el ofensor se retracte,
que diga que fue un instante,
de ofuscación repentina
y la clemencia divina
le otorgará su perdón.