Hoy voy a contar lo que se sucedió a mi tatarabuelo, puesto que creo que ya es hora de que se sepa semejante episodio.

En aquellos tiempos de Maricastaña la iglesia católica tenía tanto poder, que ni la misma corona le hacía sombra, y tan desmedida era su avaricia que dejó a media España en la más absoluta miseria. Me explico, se impuso una ley de que todo el que moría, el noventa por ciento de lo que tuviera en bienes pasaba a manos de la jerarquía eclesiástica amén de los diezmos y primicias. Por lo que cada vez la iglesia era más rica y los seglares mas pobres.

Aquel antepasado mío, que por lo que se ve tenía ramalazos de ateo, a la hora de su muerte no le pareció muy lógica aquella ley en la que los curas sin dar un palotazo en sus tierras se llevaran prácticamente todo, mientras que sus hijos que trabajaron como burros en ellas se quedaban sin nada, así que dispuso en su testamento que fuera su familia la que se beneficiara del noventa por ciento y la iglesia el cinco, ¡en una palabra! que le dio la vuelta a la tortilla.

Imaginaos la rabieta del cura del pueblo, y la indignación y coraje mal disimulado de sus superiores en la capital, por, la para ellos insensata forma de hacer las cosas de aquel desdichado. El mismísimo obispo ordeno y presidió la curia, puesto que estaba en juego, no ya el legado de aquella pobre alma, sino el prestigio de toda la iglesia en el poder de su autoridad; no se podía dejar que un casi renegado de la fe, atentara contra sus divinas leyes, poniendo con ello en entredicho su buen hacer, y además sentara las bases para que otros como él las siguieran, no faltaba más ¡hasta esa podíamos llegar!

La curia nombró una comisión junto con alguaciles notarios y escribanos, y se dejó ir para el pueblo donde residía mi familia; reunieron a todos los hijos del pueblo en la iglesia, y en especial a la familia del difunto causante de toda aquella polémica que les traía de cabeza. Se celebró una solemne misa en honor del alma del difunto, y en la homilía el obispo en persona dijo desde el púlpito: mis queridos feligreses, hoy estoy aquí entre vosotros, porque como bien sabéis uno de los más queridos hermanos de este pueblo ha sido llamado al seno del señor; pero parece ser que el diablo que nunca duerme ni descansa aprovechando la debilidad del alma por la enfermedad de este querido hijo nuestro se introdujo en su cuerpo, y principalmente en su mente e hizo que en su delirio intentara cambiar las divinas leyes de nuestra santa iglesia, con el único propósito de fastidiar a Dios nuestro señor y su institución.

¡Pero ah! mis queridos feligreses, aquí estamos nosotros para velar por vuestras almas del pecaminoso diablo; no dejaremos que se salga con la suya, atajaremos con toda nuestra fuerza la vileza del demonio, y lo haremos con las mejores armas que tenemos a nuestro alcance para derrotarle, lucharemos con la fuerza que nuestro señor nos enseñó, sin violencia, sin derramar sangre. Lucharemos con el recogimiento y la oración, porque, ¿qué es lo que más teme Satanás? la oración mis queridos hermanos, eso es lo que más teme ese energúmeno hijo de averno. Por lo tanto, hemos propuesto desde lo más profundo de nuestra santa madre la iglesia, atajar desde aquí y desde ahora mismo, sin perder un segundo de tiempo el poder del maligno, ya que es aquí donde está en estos momentos.

Se harán tres misas diarias, se rezará el rosario por la tarde y se harán actos de humildad y recogimiento, todo ello encaminado a la salvación de nuestro querido hermano que murió sin la paz del señor, por culpa del mal intencionado diablo. Estoy seguro de que su consternada familia aportará el dinero necesario para tan noble y cristiano fin, porque, qué es un puñado de dinero comparado con la salvación de nuestra alma, o acaso queréis que vuestro amado padre esté por siempre en el infierno, no lo consentiréis, por que aparte de tener esa culpa en vuestros corazones de por vida, dios no os lo perdonaría jamás.

Y así fue como mis abuelos tuvieron que vender todo lo que heredaron de su padre para sacar su alma del purgatorio, pero eso si, estaban contentos porque su padre según les dijo el obispo su alma estaba ya en el seno del señor. (Menos mal que hoy ya no pasa eso)