Gracias por este elegante gesto,
pues de veras os lo agradezco,
y a la vez mi corazon ofrezco,
tal como en el alma lo siento.

Me ofrecéis vuestra quimera
en condición tan galante,
que recojo señora el guante
para batirme a la primera.

Más, que el cielo me de castigo
si a vuestra sabia altura no llego,
y que me ayude mi valor y mi ego
a pesar y medir mis fuerzas contigo.

Quiero tener en mi corazón valentía
para que así, no venceros al tanto
pues quiero al momento saber en cuánto,
en sinceridad apreciáis mi valía.