Cómo
digo yo a mi corazón,
si está rabiando
por quererte,
que no te ame, vida
mía;
cómo le digo
yo que te olvidé,
si no tengo voluntad
para decirlo.
Qué tormento,
madre mía.
tener que decir
lo que no siento;
porque si lo digo
me muero
y si no lo digo
no vivo
Oh, Dios mío
bondadoso
arrancamé
de un tirón
esta pasión
que me ahoga,
dame el dolor de
una vez
y no me dejes morir
así,
con el desamor,
poco a poco.
Pero hágase
tu voluntad
como a través
de los siglos
siempre tu gloria
lo ha hecho.