Quisiera
yo mantenerte
envuelta entre mis
brazos,
fundirte en mil
abrazos,
con el ansia de
mi mente.
Recorrerte
sin atajos,
cubrirte en mi quimera
como tibia enredadera
por tus lindos valles
bajos.
Beber
como un sediento
los efluvios peregrinos,
que de tus labios
divinos
emanan como un aliento.
Y
saciada ya, esta
locura,
entre tus brazos
dormido,
soñar que
soy cupido
en esta hermosa
aventura.