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Abuelo dime, es
verdad,
que tienes en tu
corral,
pavos gansos y gallinas
con palomas peregrinas,
tan bellas como
el coral.
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¡Oh! mi niña
de mi vida,
tengo pollos y gallinas
y palomas medio
ciento.
Tengo flores en
mi huerto,
jazmines y clavellinas.
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¿Y dime querido
abuelo?
En el patio del
jardín,
hay un olmo y un
ciruelo,
un naranjo y un
pomelo
que tú plantaste
para mí.
-
¡Hay cielo
de mis afanes!
puse higueras y
perales,
de suculentos sabores,
de más de
veinte colores,
los frutos de mis
frutales.
-
Y tienes también
rosales,
que envuelven en
su alegría
sus fragancias naturales,
sus aromas espirales
con delicada armonía.
-
En dos perfectas
hileras,
tengo en pintadas
macetas.
Pensamientos y violetas,
dragones y enredaderas.
Tengo plantas muy
frondosas
de cenicientos colores,
que exhalan gratos
olores.
Hortensias, y malvarrosas.
-
De agua limpia y
divina
en el centro de
la espesura
hay una hermosa
piscina
arrogante y cristalina,
con oriental hermosura.
-
En ella lo paso
contento
regando mis lindas
flores,
con los claros surtidores
existentes en mi
huerto.
¿Y en maceta
pequeñita?
Tengo cosas muy
bellas,
tengo sembradas
estrellas
para mi nieta bonita.
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¿De verdad
esas estrellas?
cultivadas en tu
cielo
tan relucientes
y bellas,
¿son para
mí todas
ellas?
¡para ti las
cogió el
abuelo!
¿Puedo acariciar
sus colores?
¿Sus pétalos
de azul claro?
¿puedo saborear
sus olores
como saboreo las
flores
cultivadas con tu
mano?.
-
Niña guapa
entre las bellas,
¿Quieres
una...?, toma un
ciento,
pues tuyas son todas
ellas:
palomas, frutas,
y estrellas,
y las flores de
mi huerto.
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¡Gracias abuelo
amado!,
por darme tus besos
de calma,
por darme lo más
preciado
que en tu huerto
has cultivado.
¡Gracias abuelo
del alma!
MORALEJA:
Apreciar niños
queridos,
los favores recibidos
por aquellos que
os quieren,
pues habéis
de saber que vienen,
del amor que ellos
os tienen.